Estos son los 10 ejercicios que a lo largo del semestre hicimos en esta materia.
Ejercicio 1: Palabras encadenadas
Garcia
Ciática
Camello
Llover
Versos
Sostenido
Donar
Argentino
Nómada
Dámelo
Loca
Caramelo
Lomo
Molino
Noche
Chequera
Rápido
Dopamina
Nacional
Nalga
Gasolina
Nasa
Sabado
Domingo
Gorra
Ramo
Moto
Topo
Pobre
Brea
Arepa
Me demoré 15 minutos esccribiendolas todas.
Ejercicio 2: El inicio.
Ya eran casi dos meses desde que vieron por última vez el gran barco de velas blancas alejarse dejando provisiones y esperanzas de alguna vez regresar victoriosos a sus tierras , a sus verdaderas tierras.
El clima era agotador, muy diferente a los lugares de origen que ya solo quedaban en sus memorias. Armaduras, ropas sucias, trastos vacíos y caballos era lo único que les quedaba. Ya era hora de explorar un poco más en aquellos lugares y para eso ya tenían a lo que parecía una salvaje, una pequeña mujer con expresión confundida y orgullosa, todos se preguntaban por qué estaba sola, por qué nadie venía por ella.
Ejercicio 3: El final
Color Miel
Adrian Campos
“Las pulgas pululaban en su cobija. Acostado, miraba la costra negra en que se habían convertido los residuos de sangre en su puñal. “Debí limpiarlo mejor”, pensó. Luego, se percató: Eran las tres de la tarde. Se incorporó de un salto. “Rosa”, dijo. “¡Maldición, ya es tarde!”.
Como todos los días, se detuvo ante su trozo de espejo. Lo habría encontrado en algún basurero de la ciudad y le ató una cuerda para guindarlo de un clavo que amenazaba con caer al suelo. Colgaba de una de las tablas que hacían las veces de pared y por cuyas anchas rendijas se filtraba la luz, delatando las partículas de polvo suspendidas en el aire. Miraba sus ojos, se acercaba, se alejaba, y cavilaba. Luego, se dispuso a comer el desayuno que era, al mismo tiempo, el almuerzo del día anterior.
Mientras salía, apresurado, tropezó con los gritos de su padre –embriagado, profería insultos contra cualquiera de los ocho hermanos– y con la cabeza de alguno que dormía cerca de un conato de puerta que había en la casa, choza, o rancho… Da lo mismo, al menos allí podía dormir.
Hacía tres meses que la conocía. La vio por primera vez en el colegio nocturno donde había decidido estudiar, no sabía si por la insistencia de Joao –un joven que conoció poco antes que a ella– o porque allí la hierba era más fácil de conseguir y a un mejor precio. “Rosa”, pensó otra vez, mientras apresuraba el paso. Sentía por ella algo nunca experimentado. “¿Amor?”, se preguntó. Posiblemente.
Era la única que lo había visto, desde la primera vez, como un joven normal. Sus ojos no lo miraban con sospecha y de soslayo, como desconfiando, ni sus gestos eran de desprecio. La única que había escuchado con atención y sin miedo la historia de su vida. “¿Vida? ¿Es esta una vida?”, se interrogó. Y desaceleró el paso. Y en un instante el tugurio, la ciudad, el mundo entero se tornó gris, como siempre lo había sido para él. Y se percató de los hoyos en sus zapatos, y de las gotas de sudor que lograron flanquear la barrera de sus cejas y ahora invadían sus ojos, irritándolos. De la sed, nuevamente de su vida.
“¿De quién es la culpa, Joao? ¿De mi viejo, que tiene guaro en lugar de sangre, que, como todos, no sabe que toy vivo? ¿De mi vieja, por habérsele ocurrido morir antes que yo juera hombre? ¿De la gente, que me confunde con la basura, que sólo me ve como un maliante? ¿Soy yo el culpable de todo? Pero si nadie me enseñó, Joao. Yo crecí solito. Nadie me habló de las flores y su color, del viento, del corazón ¿lo has escuchado, Joao? ¿Has escuchado tu corazón como late tan rapidito?, o del amor, de las cosas buenas, de Dios” Joao no quiso intervenir en este minuto de silencio que ahora los incomodaba. Quería que su amigo continuara. “¿Será la culpa de Dios, Joao? Dicen que todo pasa porque Él deja que pase, que sabe lo que hace. Eso me parece raro, porque Dios es bueno. Yo soy malo y me iré al infierno. No me importa. No me importa morir como tampoco vivir. ¿Pa qué nacemos, Joao? ¿Pa ser felices?… Entonces, yo no he nacido”
La algarabía, acompañada de gritos, risotadas y correrías de unos niños, hizo que el recuerdo de aquellas preguntas a Joao se truncara. Verlos colgarse del último vagón del tren que atravesaba el tugurio provocó que se le escapara una sonrisa, de esas que tan difícil era descubrir en él. Se detuvo a curiosearlos. Los niños se tiraban de los harapos unos de otros para tomar impulso y lograr alcanzar el tren. Algunos quedaban rezagados, los que no, se colgaban del último vagón y a los pocos metros se soltaban y dejaban caer en un matorral. Ya exhaustos, reían mientras miraban perderse la mole de acero entre las miles de figurillas que simulaban casuchas o ranchos, ocultándose “en el fin del mundo”, recordó. De niño, había creído que el mundo abarcaba solo aquello que alcanzaban a ver sus ojos.
Reanudó la marcha. Asomaron a su memoria los hermosos ojos de Rosa cuando él le contó sobre las necesidades de su familia, la forma como llegó a enviciarse de las drogas, cuántos había herido y cuántos asesinado. Sí, asesinado; pero la expresión de Rosa permaneció inmutable. Le contó sobre los meses en el correccional para adolescentes, sobre las noches de hambre, frío y decepción en las calles de la ciudad…”
Con el recuerdo de esos ojos aceleró el paso, sonriendo, buscó sentir su puñal solo para confirmar que nada de lo que había pasado esa noche era un sueño, por fin, esos ojos de Rosa van a ser solo suyos, esos ojos color miel.
Vio a Rosa a lo lejos, esperándolo como todos los domingos.
-Pedro! ¿has visto a Joao? es el primer domingo que se retrasa-
-No Rosita, hace días que no lo veo- Respondió mientras Antonio se acercaba corriendo y gritando -¡Mataron a Joao!, ¡lo mataron anoche apuñaladas!-
Ejercicio 4: Figuras Literarias
Conversión: Figura retórica que se comete empleando una misma palabra al fin de dos o más cláusulas o miembros del período. “Ejemplo: Parece que los gitanos o gitanas solamente nacieron en el mundo para ser ladrones ; nacen de padres ladrones, estudian para ladrones y finalmente salen con ser ladrones corrientes y molientes a todo ruedo” Cervantes, La Gitanilla, Principio
Alegoría: Figura retórica que consiste en hacer patentes en el discurso, por medio de varias metáforas consecutivas, un sentido recto y otro figurado, ambos completos, a fín de dar a entender una cosa expresando otra diferente.
Ejercicio 5: Escritura in situ
Como todos los días, paso por aquí aceleradamente, sera porque siempre voy tarde a esa clase. A veces creo que solo intento evitar este lugar, por eso espero a que falten unos pocos minutos para la clase y tener que pasar corriendo, sin mirar, sin prestar atención. Hay algo en este lugar que no quiero pensar, la gente solo pasa por aquí, no está hecho para quedarse, pero aún así es un espacio, a veces me siento así,solo de paso, aunque aún así sea una persona, si, definitivamente es este lugar, tan oscuro, tan estrecho, tan frío, tan vació, tan transitorio, por eso lo odio, porque me hace pensar, porque tengo que caminar rápido para no darme cuenta de lo mucho que me identifico con él. Otra vez, como todos los días, intento pensar en una forma de no pasar por aquí, es imposible, todos tenemos que hacerlo.